En determinadas épocas del año, por carga de trabajo en las empresas o por temas sociales los niveles de estrés suelen subir de forma generalizada, el final del año por ejemplo suele ser una época en la que se unen ambas situaciones. En esos momentos podemos encontrarnos bajo diferentes focos de estrés que, si no sabemos manejar correctamente, acabarán explotando, en forma de discusión o problemas de salud.

 

Hay estresores que no podemos controlar, pero existen algunos que sí podemos gestionar de forma directa para evitar perder el equilibrio y que el estrés nos afecte de forma significativa.

 

Existe un método llamado H.E.S.C. (Hambriento, Enfadado, Solo, Cansado) que originalmente fue utilizado como método de prevención de conductas adictivas, pero se ha extendido su uso ya que básicamente es útil para gestionar factores que provocan estrés en las personas, afectando a su vulnerabilidad y a su capacidad de tomar decisiones adecuadas.

 

¿Te ha pasado alguna vez que al final de un día duro de trabajo has tenido una discusión con un compañero o un familiar que en otro momento hubieras gestionado de mejor manera? Pues es muy posible que tu susceptibilidad viniera originada por alguno de los factores antes mencionados (H.E.S.C.), o una mezcla de todos.

 

Si conseguimos identificar estos factores que nos influyen a tiempo y los solucionamos, evitaremos tomar decisiones equivocadas en situaciones estresantes. Pero ¿Cómo podemos hacerlo?

 

Hambriento

Cuando el entorno que nos rodea es muy estresante tendemos a descuidar nuestra alimentación por falta de tiempo y esto nos conduce a saltarnos comidas, comer poco y a hacer elecciones menos saludables. Intenta mantener un horario estable para las comidas, escoge alimentos saludables y evita los alimentos con mucho azúcar e hidratos de carbono con poca fibra, ya que estos afectan a tus niveles de glucosa en sangre, provocando cambios de humor. Cuando notes que tu humor cambia, piensa si el origen es que tienes hambre.

 

Enfadado

El enfado es una emoción que muchas veces no es fácil de gestionar. En algunos casos intentamos ignorar su existencia provocando frustración y otras veces explotamos sin motivo aparente (Normalmente el primer comportamiento suele llevar al segundo). Cuando te encuentres en esa situación, párate un momento y analiza ¿Puedes hacer algo para solucionar ese enfado de forma constructiva? Si puedes hacer algo para solucionarlo, plantea esa solución de forma empática contigo y con los demás. Si no puedes hacer nada para solucionar el origen de tu enfado, háblalo con una persona de tu confianza, escríbelo en un diario o haz ejercicio. La clave está en salir del bucle de pensamientos negativos y frustración que no nos sirven para nada positivo.

 

Solo

Los seres humanos somos fundamentalmente criaturas sociales, en situaciones de mucho trabajo y estrés disponemos de menos tiempo para hablar y conectar con otras personas, pero es algo imprescindible para nuestro bienestar, incluidos los más introvertidos. Cuando tu tiempo sea limitado, intenta planificar momentos para conectar con tus compañeros de trabajo o con tu familia y amigos, no es necesario charlar por horas, comer en compañía y hablar sobre la vida, preguntar a un ser querido como le ha ido el día o llamar a ese amigo con que no hablas hace días pueden ayudarte a conectar con las personas y evitar ese sentimiento de soledad.

 

Cansado

Si la comida es la gasolina para tu cuerpo, el descanso es el mantenimiento preventivo. Si no damos la importancia que se merece al descanso, debemos tener por seguro que en un tiempo las consecuencias nos llegarán, primero en forma de mal humor, disminución de nuestra productividad y por último problemas de salud. En ocasiones debemos aprender a decir “No” y evitar involucrarnos en más tareas o compromisos de los que podemos abarcar sin quitarle horas a nuestro descanso. Analiza tu situación y piensa si estás dedicando a tu descanso el tiempo y la atención que merece.

 

Monitorizar tu bienestar preguntándote si sientes hambre, enfado, soledad o cansancio es un ejercicio de debemos realizar todos periódicamente para evitar que las situaciones de estrés se nos vayan de las manos y evitar conflictos con los que nos rodean. Este sencillo ejercicio te ayudará a mantener el equilibrio, físicamente, socialmente y emocionalmente.

Además, conociendo este método podrás ayudar a los que te rodean comprendiéndolos mejor en situaciones de conflicto y echándoles una mano en caso de que estén hambrientos, enfadados, solos o cansados.