Siempre hablamos de técnicas para mejorar nuestra vida, podemos mejorar muchos aspectos y de diferentes maneras, pero en ocasiones podemos sentirnos sobrepasados por todo lo que podríamos hacer para ser más productivos, estar más sanos, o ser más felices. 

 

Marcarnos objetivos es bueno, pero a veces las mejores ideas para cambiar vienen del exterior. Puede que parezca extraño, ya que siempre nos dicen que debemos reflexionar interiormente sobre nuestros hábitos y nuestra forma de ser, pero a veces un poco de perspectiva exterior sobre nosotros nos puede ayudar a identificar patrones y mejorar.

 

Resulta que cuando preguntas a la gente que está a tu alrededor (la gente que suele verte en acción cada día y a los que les influyen las decisiones y comportamientos que tomas), sobre qué podrías hacer para mejorar, sus ideas puede que sean un poco diferentes de las tuyas.

 

Recibir feedback es duro. Aprender a recibir opiniones de forma inteligente consigue que nuestras relaciones sean más ricas, aumente nuestra autoestima y por supuesto podemos mejorar y sentirnos bien por ello. Hay estudios que reflejan que los empleados que buscan feedback tiene mejor desempeño y en general tienen mejores niveles de satisfacción laboral

 

Así que, ¿Cómo podemos aprender a lidiar con la tensión de recibir opiniones? ¿Cómo podemos abrirnos a recibir opiniones y al mismo tiempo protegernos y que no afecte a nuestra autoestima?

 

1. Pide opinión a gente a la que respetas

Recibimos comentarios de gente de la que no los necesitamos más de lo que nos gustaría, pero muchas veces la gente que nos puede dar el mejor feedback para nosotros no nos lo suele dar habitualmente.

 

¿Sabes ese amigo que siempre está ahí para ti? Pues resulta que tu impuntualidad le vuelve loco ¿Y ese compañero al que respetas y te echa una mano cuando lo necesitas? Pues cuando haces presentaciones siempre utilizas esa coletilla al hablar tan molesta, pero nunca te lo ha dicho para no herir tus sentimientos.

 

¡Y tú sin darte cuenta! Ese tipo de comentarios de personas en las que confías y respetas pueden tener un gran impacto en tu crecimiento personal y profesional, pero a menos que los pidas, nunca lo sabrás.

 

En el trabajo puedes preguntar: “¿Puedes decirme una cosa que podría hacer para hacerte la vida más fácil?, con amigos puedes preguntar algo así como ¿Qué crees que podría hacer para apoyarte mejor como amigo?

 

 

2. Descubre tus detonantes

Piensa en la última vez que recibiste alguna crítica difícil. ¿Se te encogió el estómago? ¿Notaste que te sonrojabas? ¿Quizás te pusiste a la defensiva de forma automática? Las reacciones físicas y emocionales suelen ser el resultado de alguno de estos tres detonantes:

 

Verdad: Sentimos que la opinión no ayuda o es incorrecta, (pensamos “¿Qué? Está totalmente equivocado”)

 

Relaciones: Creemos que la persona que nos está dando la opinión no está en la posición adecuada para dárnosla (“¿Quién se cree que es para decirme lo que debo hacer?)

 

Identidad: Nos sentimos menospreciados y que lo que creemos que somos está siendo atacado (“¿Está diciendo que soy una mala persona?”)

 

La buena noticia es que darte cuenta de tu reacción y categorizarla entre uno de estos detonantes te ayuda a recibir el feedback. Te proporciona un mecanismo que te permite decidir qué quieres aceptar y qué eliges no tener en cuenta.

 

3. Para y escucha

 

Es habitual saltar a la defensiva cuando recibimos críticas u opiniones, particularmente cuando te coge con la guardia baja. Pero en cuanto empiezas a defenderte, no escuchas lo que te están diciendo. Recuerda, dar opiniones de forma adecuada no es fácil, y la persona que te las da puede que no sea muy buena en ello. En vez de centrarte en cómo te lo han dicho, o las palabras que te han dicho, mira el fondo de qué están intentando decirte. 

 

Haz preguntas, se curioso, prueba a preguntar cosas como “Lo que entiendo por lo que me estás diciendo es que puedo resultar agresivo en las reuniones, ¿Es correcto?”, pregúntate a ti mismo “¿Qué mensaje me quiere hacer llegar esta persona?”

 

4. Entra en acción

 

No hay nada peor que reunir el coraje para dar una opinión constructiva a alguien, y ver que esa opinión no va a ninguna parte.

 

Una vez que encuentres la verdad detrás de las opiniones, no te quedes parado. Averigua exactamente cómo puedes poner en práctica las mejoras que te gustaría aplicar 

 

Recibir feedback no es fácil, pero si aprendemos a analizar esas opiniones para sacar conclusiones, sin dejar que nos afecten a nuestra autoestima, pueden ser una herramienta excelente para mejorar en nuestra forma de ser y en cómo interactuamos con la gente que está a nuestro alrededor.