Siempre se habla de ser más productivos, pero algo que solemos olvidar es que ser más productivos no significa trabajar más o producir más, sino que en la definición de productividad está la relación entre lo obtenido por ese trabajo y los recursos empleados para conseguirlo (Sea mano de obra, tiempo, energía, superficie, equipo empleado…). Esto es, ser más productivos significa ser más eficientes trabajando y utilizando nuestros recursos.

 

El tiempo del que disponemos es limitado en las diferentes áreas de nuestra vida, tanto en el puesto de trabajo como fuera de él, cuanto más productivos seamos más control tendremos sobre uno de los recursos más importantes de los que disponemos: Nuestro tiempo.

 

Debemos evitar esa sensación que tenemos en ocasiones en las que después de varias horas, nos paramos a pensar en qué se nos ha ido ese tiempo y no tenemos claro qué hemos hecho. Esta sensación viene de la falta de control de nuestro tiempo, pasamos de una tarea a otra sin evaluar prioridades y sin plantearnos si realmente esa tarea es la que más aporta en ese momento, desde el exterior puede parecer que hemos hecho muchas tareas, pero realmente no hemos tenido un control real de a qué dedicábamos ese tiempo. Si has oído hablar de la atención plena y el mindfulness, esta situación es lo opuesto a ellas.

 

¿Y qué podemos hacer para tomar el control de nuestro tiempo?

Planificar y plantearnos objetivos es algo muy útil a la hora de aumentar nuestra productividad cada día. No es necesario planificar minuto a minuto las tareas que realizaremos, pero sí es interesante qué queremos hacer en el día, la prioridad de esas tareas y cuánto tiempo aproximadamente queremos dedicarle a cada tarea. Para hacer esto algo que puede resultarnos muy útil es plantearnos las siguientes preguntas:

 

  • ¿Cuáles de tus actividades son las que más valor aportan?

Pero no solo debes de pensar en tu trabajo, puedes pensar también las que más valor aportan a tu familia, o a ti. El objetivo no es hacer muchas tareas en poco tiempo, es hacer tareas más inteligentemente consiguiendo aportar más valor

 

  • ¿Qué tareas puedes hacer tú y solo tú que, haciéndolas bien, marcarán una diferencia?

¿Qué puedes ofrecer que haces especialmente bien y solo tú puedes hacer? Piensa en qué tareas puedes dar tu toque mágico

 

  • ¿Cuál es el uso que puedes hacer de tu tiempo que aporte más valor?

Puedes pensar la prioridad de tus tareas, y observa si las tareas en las que más valor aportas en tu trabajo y en tu vida están en el puesto que les corresponde.

 

Por último, para ser más productivos debemos intentar sentirnos lo mejor posible tanto física como mentalmente, cuidar nuestra salud es importante, dedicar tiempo a hacer ejercicio, a alimentarnos adecuadamente o a pasar tiempo con nuestros seres queridos también debería estar entre nuestras tareas.

 

En ocasiones el concepto de productividad nos puede llevar a esa sensación constante de “nunca es suficiente”, que nos lleva a exigirnos unos resultados inalcanzables que nos generan estrés y una sensación constante de insatisfacción.

 

En lugar de enfocarnos en hacer más, debemos enfocarnos en aportar más valor en la vida y en sentirnos más satisfechos con la calidad nuestro trabajo, eso nos ayudará a reducir nuestro estrés y a prestar atención a las tareas realmente importantes.