Los horarios, la falta de tiempo, y nuestro ritmo de vida en general, hacen que cada vez sea más frecuente que comamos fuera de casa. Muchas veces relacionamos comer en el trabajo con comer mal y de forma repetitiva, pero hay muchas y variadas opciones saludables.

Un estudio publicado por la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), reveló que una nutrición inadecuada en el trabajo da lugar a unas pérdidas de productividad del 20%. Es muy importante adaptar la alimentación a la actividad laboral para mejorar el rendimiento y reducir la fatiga. Una plantilla sana registra una mayor productividad, reduce la tasa de absentismo y los gastos médicos, tiene una mejor imagen corporativa, y como consecuencia, se crea un buen ambiente de trabajo y se amplía el tiempo de permanencia del personal en la empresa.

Pero, ¿sabes qué es lo que debe llevar tu fiambrera para que sea saludable? Imaginemos que tu fiambrera es redonda, como un plato:

- La mitad de ella debe estar compuesta por verduras y hortalizas, y cuánto más variadas sean, mucho mejor. Un consejo, en el caso de verduras crudas y ensaladas, es preferible aliñarlas en el momento de la comida para que resulte más apetecible.

- Un cuarto de la fiambrera, debes llenarla con cereales (pan, arroz, pasta) y, a poder ser integrales, ya que aportan mayor cantidad de fibra por lo que tendrá un mayor efecto saciante, lo que significa que tardarás más tiempo en tener sensación de hambre que con los cereales refinados. Las patatas, a pesar de ser hortalizas, también se incluyen en este cuarto, por su alto contenido en hidratos de carbono.

- El cuarto que falta lo debemos llenar con alguna fuente de proteínas de calidad. Las aves, el pescado, los huevos y las legumbres, son buenas fuentes de proteínas y las iremos alternando a lo largo de la semana.

Todo esto aliñado y/o cocinado con aceite de oliva, mejor si es virgen, y acompañado de agua (limita los refrescos azucarados) y una pieza de fruta, a poder elegir de temporada, como postre.

No sólo la comida afecta a la calidad nutricional de nuestra fiambrera, la forma de cocinado es otro punto importante. De esta manera elegiremos a la hora de cocinar, el hervido, la plancha, el vapor, el grill, el horneado o el papillote frente a los fritos y rebozados. Además el hervido, el vapor, o el papillote son técnicas que siguen gozando de sus propiedades hasta el momento de comer.

Es común que por falta de tiempo recurramos a alimentos precocinados, snacks salados y bollería, por eso es tan importante la planificación. No hay falta de tiempo si hay una planificación. Si programamos nuestro menú semanal con antelación lograremos una alimentación más variada, y, si dejamos preparada nuestra fiambrera la noche de antes no caeremos en la recurrida máquina de vending. Además al pensar nuestro menú con tiempo, podremos hacer una lista de los ingredientes que necesitaremos y así tenerlos en la despensa en el momento que vayamos a cocinar.

Comer en el trabajo tiene muchas más opciones (y más saludables) que el clásico sándwich mixto, el truco está en planificar tu menú semanal con antelación, y en alternar los alimentos y la manera de cocinarlos. ¡Ya no hay excusas!