Respirar, todos lo hacemos, pero no todos respiramos igual. ¿Alguna vez te has planteado como sueles respirar? ¿Respiras profunda o superficialmente? ¿Por la nariz, por la boca? Pueden parecer matices insignificantes, pero tienen un gran impacto sobre nuestra salud.

 

Por ejemplo, un reciente estudio de la universidad Northwestern afirma las personas que respiran por la nariz, tienen más facilidad para interpretar emociones de miedo en los rostros de otras personas y recordar objetos, y si los ven durante un corto lapso de tiempo, los recordarán mejor si los ven mientras inhalan en lugar de mientras exhalan.

El control de la respiración puede aportarnos muchos beneficios en diferentes aspectos.

Algo que siempre nos han dicho, es que si respiramos profundamente conseguiremos relajarnos, pero no se sabía el porqué. El motivo por el que al respirar profundamente ocurre esto es porque existen un número de neuronas (175 concretamente) que detectan los cambios de ritmo en la respiración y comunican al resto del cerebro (y en consecuencia al resto del cuerpo) que debe relajarse. Si prestas atención a tu respiración, cuando estás en tensión, tu respiración es más superficial y rápida, sin embargo, de forma instintiva, cuando quieres calmarte, empiezas a respirar más profunda y lentamente.

 

También se ha descubierto que la respiración profunda y controlada utilizada para facilitar la meditación, produce un crecimiento en las zonas del cerebro asociadas con la atención y el procesamiento de estímulos sensoriales, siendo de gran importancia para contrarrestar los efectos del envejecimiento sobre la materia gris.

 

Otro efecto interesante es sobre nuestra tensión arterial, ya que la práctica regular de la respiración profunda y relajada tiene un efecto reductor en la presión arterial de las personas, un efecto nada despreciable dado la gran cantidad de personas que deben medicarse para reducir sus niveles de tensión arterial.

 

Espero que tras ver todos estos beneficios que ofrece practicar la respiración profunda y pausada, te animes a practicarla más en tu día a día de forma consciente. No necesitas material especial, ni una forma física determinada, con dedicarle 5 minutos varias veces al día, te aseguro que notarás la diferencia.