Quizás hayas oído el concepto de minimalismo, se utiliza mucho en decoración, en diseño de ropa o en arquitectura, pero el minimalismo es también una filosofía de vida en la que se busca eliminar lo que no es importante para poder dedicar tiempo, recursos y atención a lo que realmente nos importa.

Con esta filosofía en mente vamos a analizar en qué nos puede ayudar para mejorar nuestro trabajo en las empresas y nuestra calidad de vida.

El minimalismo en la empresa empieza por sentirnos cómodos con la idea de que más no siempre significa mejor.

La guía minimalista para mejorar la productividad empieza con una teoría sencilla, muchos de los puntos de tu lista de tareas por hacer, no es necesario que estén ahí. Diseñando tu día de forma diferente y concentrándote en tus objetivos más importantes, podrás permitirte dedicar más tiempo a las cosas que realmente importan y podrás hacer un trabajo de mayor calidad.

 

Decide qué es lo importante

El minimalismo no funciona si no tienes un objetivo claro y específico en mente. No podrás decidir de qué te quieres deshacer si no sabes qué quieres conseguir. El minimalismo no va de deshacerte de cosas o hacer menos, va de tener todo lo que necesitas para conseguir tus objetivos, y nada más.

Para decidir qué tareas son importantes y cuales puedes eliminar, piensa si esa tarea te ayuda a alcanzar los objetivos que has establecido.

Los objetivos deben ser claros y específicos, por ejemplo, en el trabajo puedes marcarte por ejemplo “Aumentar las ventas un 200% en los próximos 180 días, manteniendo todos mis clientes existentes” en casa puedes marcarte un objetivo como” Dedicar al menos dos tardes a la semana a mi hobby favorito y reducir mis niveles de estrés”

Algo muy importante también es aprender a decir “no” a tareas o compromisos que no te ayuden a alcanzar tus objetivos

 

Establece tus tareas importantes

Empieza cada día con un plan. Ya sea una agenda, una libreta o una aplicación en el móvil lo que usas para gestionar tus listas de tareas, deberías actualizarla cada día y dedicarle unos minutos cada día para organizar tu día y priorizar tareas.

Define tus 3 tareas más importantes para el día y estructura el resto de tu día alrededor de estas. Piensa en estas tareas como tu “Producto mínimo viable” de tu día, si no consigues hacer nada más, esas tres tareas te permitirán avanzar en tu trabajo.

Cuando llegan distracciones (Que siempre llegan), cuando surgen oportunidades, cuando el cansancio se apodere de ti, podrás tomar una buena decisión sobre qué hacer considerando el efecto de esta sobre tus tareas más importantes.

 

Trabaja en lotes

Si revisas tus tareas, piensa si podrías planearlas y realizarlas en lote, por ejemplo, ¿Tienes que hacer varios documentos relacionados con el mismo tema? Intenta realizarlos juntos, ya que así evitarás que tu cerebro tenga que cambiar de tema con el consiguiente tiempo perdido.

 

Menos es más

Existen muchas apps para ayudarte a manejar tus tareas y gestionar tu tiempo, pero no caigas en la trampa de dedicar más tiempo actualizando tu lista de tareas que completando las tareas mismas. Puede que te suene ridículo, pero en ocasiones ocurre.

Elige un sistema (app, libreta, agenda…) como lugar donde apuntar y gestionar tareas y hazlo solo ahí. Si utilizas más de un lugar para apuntar tareas puedes acabar cayendo en olvidos o que se traspapelen las tareas.

 

Sé flexible

Agendas rígidas y listas de tareas con horas establecidas pueden funcionar bien, pero también pueden ser una fuente de frustración innecesaria si no consigues cumplir la planificación. Habrá tareas que serán más fijas como reuniones, pero no te obsesiones si pensabas hacer una tarea a las 11 y la tienes que cambiar para la 1, lo importante es priorizar tareas para conseguir realizar las tareas importantes primero.

El minimalismo se centra en la calidad por encima de la cantidad. Y dado que nuestro tiempo es limitado, centrémonos es utilizarlo de la forma más eficiente para conseguir los resultados que deseamos tanto en la empresa, como en nuestra vida personal