La inteligencia emocional es la habilidad para detectar, gestionar y reaccionar de forma adecuada a las emociones que surgen en uno mismo y en nuestros interlocutores. En muchas ocasiones nos centramos en la parte de aprender a identificar y gestionar esas emociones de forma adecuada, pero nos olvidamos de un paso muy importante a la hora de mejorar nuestra inteligencia emocional, la escucha activa.

 

A continuación, te enseñamos formas de aplicar la inteligencia emocional en nuestras interacciones con los demás

 

  1. Refuerza lo que tu interlocutor siente, no solo lo que dice

Además de las pautas básicas de la escucha activa como pueden ser asentir, o decir “sí” o “Entiendo”, puedes mostrar que empatizas usando frases del tipo “Entiendo que te sientas así” o “Debe ser una decisión difícil para ti”. Este tipo de frases fomentan que los demás se abran y compartan sus sentimientos, no solo sus pensamientos e ideas.

  1. Lee las señales no verbales

La escucha emocional requiere que observes las expresiones de la persona, tono de voz y lenguaje corporal para llegar a conclusiones sobre cómo se sienten. Todos lo hacemos más o menos de forma inconsciente, pero la clave está en usar esa información no verbal conscientemente y saber cómo responder a ella.

  1. Busca más información

Por supuesto, la información verbal importa mucho, y si escuchas prestando atención a los detalles emocionales podrás interpretar lo que realmente sienten. Si alguien dice, “¡Me alegro por ese ascenso!” y sus señales no verbales acompañan a esa frase, podemos asumir que realmente está feliz por ese ascenso. Pero en ocasiones cuando nos dicen frases como “Como quieras… ” puede significar “Ya sé que no te importa lo que yo siento” o cuando te dicen “Con todos los respetos” suele significar “Prepárate, no voy a mostrar ningún respeto por tu postura”

  1. Reconoce tus emociones sin sucumbir ante ellas

Es más fácil decirlo que hacerlo, lo sé. Es muy fácil reaccionar emocionalmente cuando no te gusta lo que oyes. Pero la clave no está en ignorar tus emociones, está en responder a ellas en vez de reaccionar ante ellas. Si sientes que te estás enfadando, identifícalo e inmediatamente intenta entender qué motiva a la otra persona en esa situación, esto te ayudará a redireccionar tu propia energía emocional más productivamente y a empatizar con lo que la otra persona siente.

 

En general es muy complejo cambiar lo que sentimos, pero podemos gestionar esas emociones y aprender a responder ante ellas de un modo más productivo para todos. En las empresas como en nuestra vida personal podemos poner en práctica estas habilidades, y descubriremos matices en las conversaciones que nos ayudarán a relacionarnos con nuestros compañeros de una forma más productiva y satisfactoria.