Marcel Proust dijo “Demos gracias a las personas que nos hacen felices; son los adorables jardineros que hacen florecer nuestras almas” y es que dar las gracias es algo muy sencillo de realizar, pero debido a su sencillez, es algo que muchas veces pasamos por alto. Dar las gracias tiene muchísimos beneficios, tanto para quien recibe el agradecimiento como para el que lo da.

Según el profesor de psicología de la Universidad de California, Robert Emmons, las personas agradecidas tienen mejores hábitos de cuidado personal y conductas más saludables, como hacer ejercicio regularmente, acudir al médico y llevar una dieta sana.

Pero ¿Qué es ser agradecido? Hay dos clases de gratitud: la condicional y la incondicional. La primera consiste en sentirse bien cuando las cosas salen como uno espera. Como no siempre es así, acaba siendo una emoción esquiva y efímera. La segunda consiste en una actitud y un hábito de vida, sentirse bien sin que haya ocurrido nada especial; es decir: estar agradecido por todo y por nada a la vez. Esta segunda clase de gratitud es la que debemos trabajar más especialmente.

Cuando pensamos en aquellas cosas por las que estamos agradecidos, estamos estimulando la parte parasimpática del sistema nervioso, disminuyendo los niveles de cortisol e incrementando la oxitocina, haciéndonos sentir más conectados con nuestro entorno.

Tanto dar las gracias a tu familia, amigos, compañeros de trabajo y pareja por las pequeñas cosas que hacen por ti cada día, como recordar mantener una actitud de gratitud con los desconocidos con los que te cruzas casualmente, puede tener un impacto en tu humor y tu estado de ánimo.

Pero, si no eres una persona agradecida por naturaleza o te gustaría serlo más, no desesperes, puedes desarrollar la gratitud como cualquier otro hábito.

Muchos estudios señalan que una forma excelente para mejorar nuestro hábito de la gratitud es escribir cada día en un diario de gratitud. Escribe al menos dos o tres cosas por las que estás agradecido cada día, sin importar si son cosas pequeñas, desde la comida que has tomado hoy, las palabras amables que ese compañero de trabajo te dijo o tener un techo sobre tu cabeza. Intenta no centrarte en las cosas materiales, sino que presta atención a tu salud, a las relaciones con otras personas o a tus necesidades satisfechas en la vida.

Un ejercicio muy interesante también, es dar las gracias a las personas con intención ¿Y esto qué significa? Pues que cuando quieras agradecer algo a alguien en persona lo hagas mirándole a los ojos y mostrando que lo sientes de verdad, y si no lo haces en persona, escribe un agradecimiento personalizado mediante una nota, un email o un mensaje de texto por ejemplo, la clave está en hacerlo con intención.

En resumen, aplicar la gratitud en nuestro día a día:

  • Nos ayuda a manejar el estrés
  • Mejora el sistema inmune
  • Disminuye la depresión y la fatiga
  • Mejora los hábitos de sueño
  • Nos ayuda a conectar con los que están en nuestro entorno y mejorar las relaciones.

¿Suena bien verdad? Pues te animamos a que practiques la gratitud en tu vida de forma activa y descubras todo lo que puede hacer por ti y por los que te rodean, tanto en tu empresa como en tu vida personal.