Con los cambios de estación muchas veces notamos como nuestro sistema inmune se resiente, cuando los catarros empiezan a asomarse, es más importante que nunca cuidarnos para tener un sistema inmune capaz de enfrentarse a cualquier microorganismo que nos ataque.

 

La idea de potenciar nuestro sistema inmunológico es muy atractiva, pero no existe una manera única de conseguirlo, como su nombre indica es un sistema que se compone de muchas partes a las que debemos prestar atención para alcanzar un estado de equilibrio. Aquí te presentamos algunas estrategias ayudar a que tu sistema inmunitario funcione de forma óptima:

 

  • Mantén una dieta saludable:

Los alimentos que consumes son los que aportan los nutrientes necesarios a tu cuerpo para curarse y prevenir enfermedades. Evita consumir alimentos ultraprocesados y fumar, intenta consumir gran variedad de frutas y verduras, legumbres, además de cereales integrales, y alimentos que aporten proteínas y grasas saludables, como puede ser el aguacate, el aceite de oliva virgen extra, frutos secos como nueces y almendras, huevos o pescado azul de tamaño pequeño.

 

  • Bebe suficiente agua

Mantenerse hidratado es clave a la hora de que muchas funciones de cuerpo se desarrollen normalmente. Bebe agua siempre que tengas sed, no deberías pasar más de 2 horas sin beber, para no olvidarte intenta tener agua a tu alcance en todo momento.

 

  • Mantén tus niveles de vitamina D en forma

La vitamina D es muy importante a la hora de potenciar nuestro sistema inmune, la principal fuente de esta vitamina es el sol, ya que la sintetizamos a partir de la exposición solar. Dependiendo de la época del año en la que estemos, el tiempo que necesitamos varía, por ejemplo, en otoño con media hora y un 25% de nuestro cuerpo al sol tendríamos la dosis suficiente de vitamina D, en los meses de invierno la cosa se complica, en esta época debemos aprovechar las oportunidades que tengamos para ponernos al sol, pero además podemos obtener la vitamina D de otras fuentes, como el salmón, las sardinas o los huevos de gallinas criadas en libertad

 

  • Consume probióticos

Alimentos como el yogur natural, el kéfir, los encurtidos en agua y sal, el chucrut, el tempeh o la kombucha son muy saludables y aportan una dosis extra de protección ante patógenos externos.

 

  • Ojo con esas manos

Para evitar que los gérmenes campen a sus anchas, lávate las manos bien antes y después de preparar comida y después de ir al baño. Intenta estornudar y toser en un pañuelo de papel para después desecharlo, y si no tienes uno a mano, hazlo tapándote boca y nariz con tu brazo.

 

  • Vigila la humedad de tu ambiente

El recubrimiento de nuestra nariz requiere de humedad para ser una barrera efectiva ante gérmenes. Si notas que la humedad en tu casa o tu trabajo es muy baja, usa un humidificador o un spray nasal salino para hidratar la mucosa de tu nariz

 

  • Descansa

Dormir correctamente durante al menos unas 6 horas es muy importante para proteger nuestro sistema inmune. La melatonina, una hormona que se produce mientras dormimos, es un potente antioxidante que fortalece nuestro sistema inmunológico.

 

  • Mantén el estrés a raya

Sentirse estresado constantemente eleva nuestros niveles de cortisol, reduciendo la capacidad de nuestro cuerpo para luchar contra infecciones. Busca maneras de reducir tu estrés, como hacer ejercicio, meditar, practicar ejercicios de respiración, pasar tiempo en la naturaleza o leer un libro, tú eliges la manera que mejor te funciona para reducir estrés.

 

Puede que algunos de estos consejos ya los estés cumpliendo, pero siempre podemos modificar poco a poco nuestros hábitos para mejorar nuestra salud y potenciar nuestro sistema inmunológico. Este es un momento perfecto para aplicar estos consejos y cuidar nuestro sistema inmune ¿Empezamos?