Cuando pensamos en estrés, lo relacionamos siempre con algo que debemos evitar, pero no siempre es así.

Existe una forma de estrés, que nos ocurre cuando salimos de nuestra “zona de confort” y nos enfrentamos a una situación nueva, o difícil para nosotros.

Este tipo de estrés es una reacción natural de nuestro cuerpo, notas como tu respiración se vuelve más rápida, tu corazón te palpita a mayor velocidad y tu mente empieza a pensar en qué problemas te puedes encontrar.

Un ejemplo puede ser hablar en público, es una situación estresante para muchas personas, pero al terminar esa situación, el estrés terminó y sientes una sensación de alivio y de realización personal.

 

Este estrés es un estrés agudo y es la reacción natural de nuestro cuerpo a una situación que implica un reto o peligro (Real o percibido) para nosotros. Pequeñas dosis de estrés agudo nos producen cambios en nuestro estado de ánimo que son positivos.

 

Otra forma de estrés es el estrés crónico, este es un tipo de estrés menos intenso que el estrés agudo, pero que se alarga durante un periodo largo de tiempo. Al contrario que el estrés agudo, este no es un estrés estimulante, no te lleva a actuar, y no te permite sentir alivio posterior, porque precisamente la situación se alarga en el tiempo.

 

Pero ¿Cómo podemos mantener bajo control ese estrés crónico? A continuación, te presentamos 6 trucos para conseguirlo, solo tienes que decidir cuales vas a poner en práctica.

 

  1. El aroma de los cítricos.

Ya sean pomelo, naranja, mandarina, limón o lima, hay estudios que muestran que simplemente oliendo el aroma de cítricos se puede reducir la ansiedad, de hecho, en un estudio un grupo de pacientes que tomaban antidepresivos pudieron reducir su medicación gracias a la utilización frecuente de estos aromas.

 

  1. ¿Quieres un chicle?

Cuando sufres estrés tu cuerpo libera una hormona llamada cortisol, pero cuando masticas chicle, tus niveles de cortisol descienden. Cuando notes que tienes mucha ansiedad prueba a masticar un chicle durante unos minutos y observa cómo te sientes.

 

  1. Las plantas son tus amigas

Solamente con tener una planta en tu lugar de trabajo es suficiente para reducir tu estrés y aumentar tu bienestar, en este estudio muestran que los trabajadores que tenían una planta en su puesto de trabajo redujeron sus niveles de estrés entre un 30 y un 60%.

 

  1. En la semilla está la clave

Tanto las semillas de calabaza como de girasol tienen un alto contenido en magnesio, que es un mineral que nos ayuda a mejorar nuestro estado de ánimo y reducir el estrés.

 

  1. Relaja el entrecejo

En ocasiones estamos realizando cualquier tarea y nos damos cuenta que estamos frunciendo el ceño sin darnos cuenta. Esta tensión en el entrecejo mantenida en el tiempo nos puede llevar a dolores de cabeza y tensiones musculares en otras zonas, cuando notes que estás tensionando el entrecejo, masajea suavemente con tus dedos esa zona durante uno o dos minutos y notarás una sensación de alivio y relajación.

 

  1. Cambia tu atención

Cuando estamos estresados tendemos a estar más tiempo pensando, sobre lo que nos ocurre, sobre lo que nos puede ocurrir, sobre lo que haríamos si las cosas fueran diferentes… Una forma efectiva de parar este bucle de pensamientos en el que nos solemos atrapar es practicar la atención plena.

Cuando sientas que tu cabeza no para de dar vueltas prueba este ejercicio: Siéntate cómodamente con tus pies en el suelo y tus brazos relajados sobre tus piernas. Cierra tus ojos, inhala lenta y profundamente, cuando exhales, siente como tus pies están en contacto con el suelo, repite esto al menos durante 3 respiraciones.

 

Recuerda, no todo el estrés es malo, pero en la sociedad actual debemos trabajar para evitar el estrés crónico que tantos problemas de salud produce.

Puedes utilizar estos trucos como herramientas para tu caja de gestión del estrés, ahora solo tienes que decidir cuales vas a aplicar y cuando lo harás.